Llegó San Valentín y llega con chocolate. Hoy es una fecha comercial para muchos, todo parece teñirse de rojo y hay corazones por todos lados pero...¿y si siempre fuera San Valentín? Si las flores nos inundaran en lugar de tantas cosas negativas veríamos el mundo de otra manera. ¿Y si el color rojo nos diera la fuerza a los que ven todo negro? El amor mueve el mundo, hemos leído alguna vez. Siempre hemos visto el amor como algo romántico aunque a veces sea muy racional. Te propongo que hoy no sea un día de dar una flor o un detalle. La pasión y el amor son importantes cada día. El amor hacia nuestros seres, la pasión de hacer las cosas y el sentimiento por nuestras personas especiales. Siempre hay un motivo para celebrar la vida. Celebremos San Valentín pero celebremos mañana y pasado mañana y la semana que viene. Aprovechemos los momentos que nos brinda la vida. Un atardecer en compañía, una cena con velas, una charla de ésas en la que te ríes hasta que te duele el estómago, enco...
Hola muy buenas tardes a todos! Qué decir...he estado bien liada en estas semanas. Primero el viaje a París que fue maravilloso. Os lo recomiendo a tod@s, hay que visitar esta hermosa ciudad al menos una vez en la vida y, si sóis golosos, probar su deliciosa pastelería. Es inigualable! Macarons, éclairs, croissants, pain au chocolat, paris-brest y un largo etcétera que os hará la boca agua al pasar por las centenares de patisseries o boulangeries que vayáis encontrando por el camino. Para mí fue un sueño hecho realidad pasear por su calles, la torre Eiffel de noche, el Sena, Notre-Dame...cuesta despertar de ese lugar y volver a la realidad. *Al final del post os esperan algunas instantáneas de mi visita ;)
Y además de eso, el cambio de estación se ha cebado contra mí con un catarro que lleva conmigo más de una semana...en fin, pasemos a la receta de esta ocasión que no podía ser más francesa que unas madeleines. Si, si, suenan a magdalenas, pues son la versión gala de esos pastelitos tan socorridos en nuestros desayunos y meriendas. Son muy esponjosas y las acompaño con pepitas de chocolate y vainilla. Os animáis a prepararlas? Sólo necesitáis el molde de concha que las caracteriza. Pasemos a la receta!
Madeleines con pepitas de chocolate
Ingredientes:
- 150 grs. de azúcar
- 200 grs. de harina
- 3 huevos
- 1 cucharada de vainilla en pasta o esencia
- 10 grs. de levadura química
- 100 grs. de mantequilla fundida
- 50 grs. de leche
Añadimos a continuación casi toda la leche, reservamos un poco para el final. Unos 10 gramos.
Espero que os haya gustado. Prometo volver pronto con más recetitas! Un saludo muy dulce! ^^
*A continuación podéis ver algunas de las instantáneas que hice en la ciudad del amour.
- 1 cucharada de vainilla en pasta o esencia
- 10 grs. de levadura química
- 100 grs. de mantequilla fundida
- 50 grs. de leche
Preparación: En primer lugar disponemos los ingredientes. En este caso, utilicé un molde de silicona que traje de París. ¡No sabéis la ilusión que me hacía estrenarlo!
Lo primero que hacemos es fundir la mantequilla al microondas. Reservamos.
Tamizamos la harina con la levadura. Reservamos.
A continuación batimos los huevos con el azúcar hasta que espumee. Añadimos la vainilla.
Añadimos a continuación casi toda la leche, reservamos un poco para el final. Unos 10 gramos.
Después agregamos la harina con la levadura poco a poco...
La mantequilla derretida y la leche restante.
Por último, vertemos las pepitas de chocolate. Dejamos reposar la masa 15 minutos, vertemos en nuestro molde y horneamos a 180 grados entre 12-15 minutos.
Dejamos enfriar y... voilà! Listas para degustar! Son ideales para el desayuno o el café de media tarde!
*A continuación podéis ver algunas de las instantáneas que hice en la ciudad del amour.
Aquí podéis apreciar la maravilla de pastelería que se ve en la vitrinas. Es caro, eso sí, pero un capricho de vez en cuando...Las fotos son de la pastelería Gèrard Mulot.
Las tartaletas de fresas y las religiosas, a la derecha, fueron mi perdición. Y ni qué decir de los éclairs...como aficionada a la repostería viene genial ver estas maravillas para inspirarse.
En cuanto a vistas, me encantaron las de Notre-Dame...
Y pasear junto a la torre Eiffel de noche fue mágico!






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