Las galletas navideñas se han convertido en un clásico en casa. Mientras vivía en Escocia, las hice por primera vez ante la costumbre de ver galletas en todos lados. Las galletas de jengibre y todo lo que tenga "ginger" se convierte en una especia típica de las fiestas junto a la canela o el anís estrellado.
La verdad es que es muy bonita la cultura de regalar galletas y había muchos sets "homemade" en el supermercado o las tiendas de regalos. Hornear galletas sigue siendo una tradición en muchos hogares británicos al igual que sucede en muchos de los nuestros. Antes se reunían las señoras para hornear tortas en los hornos públicos que amasaban previamente en sus casas. Ahora muchos son de comprar polvorones o turrones pero sigue habiendo una parte que hornea, que elabora una parte de los dulces navideños que consumen: entre ellos las galletas con formas navideñas, los pestiños o los roscones.
Hace poco las llevé a Italia que la familia de mi chico las probara. Me hizo mucha ilusión que su abuela, cocinera de toda la vida, pudiera darme su opinión. Creo que es una bonita manera de repartir cariño, con trocitos de jengibre y azúcar, con glasas y botones de caramelo. Entre azúcar glass y decoraciones, consigo crear una pequeña factoría en casa, dispuesta a repartir un poco de magia en paquetitos durante esos días.
Después de hacer varias elaboraciones, las guardé en estas latas que veis en las imágenes. Podéis encontrar las galletas clásicas de jengibre, de varias formas y con glasa real. También encontráis galletas de mantequilla divididas en dos sabores, de vainilla y chocolate cuya masa sirve para hacer las galletas linzer.







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