San Valentín es una fecha que se repite año tras año. Que nos ha dejado momentos bonitos y también algunos sinsabores cuando echo cuentas en mi memoria. Aún recuerdo la primera carta de San Valentín que recibí. Fue en el colegio y me la dio un chico que se llamaba Daniel. Tenía apenas 11 años y recuerdo que salimos en grupo y que no quedó en nada, que le dije que mejor ser amigos y nos quedamos tan campantes. Lo recuerdo como si fuera ayer. Esos días de colegio, de carpeta roja, falda vaquera de botones y botas beige. Esa ilusión porque alguien había pensado en ti aunque tu no supieras muy bien lo que eso significaba, porque con esa edad, las perspectivas no son las mismas pero hoy en día lo convierte en una parte especial de mis recuerdos. A mí en general me gusta esta fiesta aunque me gusta decir eso de que el amor hay que construirlo día a día. Será un topicazo, pero es la realidad. Si no vamos añadiendo dedicación al sentimiento, éste no perdurará mucho tiempo...Podría relatar una...
Las galletas navideñas se han convertido en un clásico en casa. Mientras vivía en Escocia, las hice por primera vez ante la costumbre de ver galletas en todos lados. Las galletas de jengibre y todo lo que tenga "ginger" se convierte en una especia típica de las fiestas junto a la canela o el anís estrellado. La verdad es que es muy bonita la cultura de regalar galletas y había muchos sets " homemade " en el supermercado o las tiendas de regalos. Hornear galletas sigue siendo una tradición en muchos hogares británicos al igual que sucede en muchos de los nuestros. Antes se reunían las señoras para hornear tortas en los hornos públicos que amasaban previamente en sus casas. Ahora muchos son de comprar polvorones o turrones pero sigue habiendo una parte que hornea, que elabora una parte de los dulces navideños que consumen: entre ellos las galletas con formas navideñas, los pestiños o los roscones. Desde que regresé hace unos años, decidí hornear galletas de jengibre...

