Hace varios años que soñé que quería ir a Capri . Me llamaba la atención esa isla, perla de la costiera amalfitana, famosa por sus limones y sus vistas. Sabía que tenía una panorámica increíble a un mar esmeralda aunque la asociaba a lujo y a la dolce vita . Cuando planifiqué el viaje, lo hice con la intención de visitar Procida e Ischia aunque la idea era escaparnos a Capri. Imaginábamos un lugar lleno de gente como es habitual en los lugares tan turísticos. No sé si fue cosa del destino, el azar o casualidad, pero fuimos temprano entre semana a finales de agosto y sorprendentemente, no había colas ni en funicular para subir a la plaza del centro, la Piazzetta , ni mucha gente en las calles. En los jardines de Augusto disfrutamos de las vistas a los famosos Faraglioni , las rocas monumentales que emergen del mar. como si de monolitos se tratase. Fue increíble porque se respiraba una tranquilidad que no esperaba. Me había imaginado esta situación con más e...
Acabamos de vivir una noche mágica, con hogueras, playas, cielo estrellado y la delicia de poder estar sentado a la luz de la luna. Porque las tardes se alargan y anochece a las 10, porque la luz y colores de la puesta de sol nos hacen vislumbrar las primeras estrellas y dan paso a una velada a la intemperie. Hemos vivido otro solsticio de verano, con el día más largo a cuestas, dando paso a una noche mágica. Noche de hogueras y verbenas. De estar en la playa o en el bosque. En Galicia es la Noite Meiga , noche de rituales y conjuros de protección. El salto a la hoguera es algo que se hace también en otras regiones. Estas celebraciones dan paso a la estación más cálida del año. Adoro las noches de verano, las conversaciones tranquilas mirando el mar que te peina con su brisa y esa sensación fresquita de la arena de la playa en los pies cuando ya no hay luz del sol... Muchas sensaciones que plasmar en un postre que está horneado con mucho cariño y que su paso a paso es casi un ritu...

