Hace varios años que soñé que quería ir a Capri . Me llamaba la atención esa isla, perla de la costiera amalfitana, famosa por sus limones y sus vistas. Sabía que tenía una panorámica increíble a un mar esmeralda aunque la asociaba a lujo y a la dolce vita . Cuando planifiqué el viaje, lo hice con la intención de visitar Procida e Ischia aunque la idea era escaparnos a Capri. Imaginábamos un lugar lleno de gente como es habitual en los lugares tan turísticos. No sé si fue cosa del destino, el azar o casualidad, pero fuimos temprano entre semana a finales de agosto y sorprendentemente, no había colas ni en funicular para subir a la plaza del centro, la Piazzetta , ni mucha gente en las calles. En los jardines de Augusto disfrutamos de las vistas a los famosos Faraglioni , las rocas monumentales que emergen del mar. como si de monolitos se tratase. Fue increíble porque se respiraba una tranquilidad que no esperaba. Me había imaginado esta situación con más e...
El pudding siempre era esa palabra inglesa que sonaba rica cuando la escuchábamos nombrar al camarero de restaurante. Era sinónimo de lugar fino al que mi padre nos llevaba de pequeños en alguna ocasión especial o cuando estábamos de vacaciones. Era una textura parecida al flan de huevo y en su interior te encontrabas fruta confitada, melocotón en almíbar y en los más exclusivos notabas el delicioso sabor de los piñones. Mi padre siempre ha preferido este postre con permiso del tocino de cielo , muy de nuestra tierra, al que a veces también le hacía reverencia cuando coronaba una copa de helado de La Ibense Bornay . Hace poco tiempo, en una comida familiar de cumpleaños, lo pidió después de mucho tiempo sin ver a mi familia y me recordó a mi niñez. Mientras lo probaba, pensaba que era ligero y que me gustaba su textura. -"Tengo que hacerlo"- le dije a mi hermano. Él me miró y sonreía porque sabía que a mi padre le encantaría la idea. La primera vez que lo hice p...

