Me encanta la fruta y honestamente no soy muy habitual de las ciruelas. A mi madre le encantan o a mi padre. Pero no es una fruta que yo busque cuando me apetece algo fresco. Siempre soy de tirar más por los frutos rojos, si hay fresas, son casi siempre la primera opción, seguida de plátanos o manzanas.
Cuando desde Metis España me ofrecieron colaborar con ellos y conocer su producto, lo acepté porque me creaba curiosidad. Su nombre suena a diosa griega, a esposa de Zeus y madre de Atenea. Casualidad o no, esta referencia de cultura clásica, ligada a que es un híbrido entre ciruela y albaricoque, me dio mucha curiosidad por probarlo.
Leyendo un poco de su historia, es un resultado centenario de muchas pruebas e hibridaciones de forma natural. Donde las protagonistas del proceso son las abejas, que se encargan de polinizar flores de ciruelo con polen de albaricoque. El fruto de esta obra mágica de la naturaleza, nos brinda una variedad de ciruela única, baja en calorías con vitaminas A y C. Además, es rica en antioxidantes y su sabor varía depende la hibridación, unas veces es más dulce, otras más ácido o picante. Convirtiéndola en una fruta con matices y con diferentes variedades según el resultado de su hibridación, acercándose más al albaricoque o a la ciruela en diversos porcentajes.
Es increíble que este trabajo tan meticuloso haya dado tan buenos frutos y que no exista alteración genética. Es una fruta diversa, que podemos disfrutar de mayo a noviembre.
Quería elaborar una receta veraniega, sencilla, con fruta natural y para toda la familia. En lugar de la clásica cheesecake, he elaborado una versión más ligera tipo mousse con la fruta integrada, con base de galleta y mermelada de Metis para culminar este postre que es más que bienvenido en las sobremesas de agosto.
Quedáte y continúa leyendo que a continuación te explico la receta paso a paso. ¡Vamos a ello!
Ingredientes:
Para la base de galleta:
- 20-25 galletas tipo relieve
- 80 grs. mantequilla
Para el relleno:
- 300 grs. queso crema
- 150 grs. azúcar
- 280 grs. ciruelas Metis
- 50 ml. Leche
- 4 hojas de gelatina
Para la mermelada:
- 300 grs. ciruelas metis
- 120 grs. azúcar
- chorrito de medio limón
*Láminas de ciruelas y obleas de margaritas para decorar
Mientras se refrigera nuestra tarta, podemos preparar la mermelada. Pelamos y cortamos la fruta en dados. Llevamos a un cazo y añadimos el azúcar y el zumo de limón. Removemos y una vez ya se haya disuelto el azúcar, dejamos hervir a fuego unos 10 minutos.
A continuación, lo trituramos y lo vertemos en un recipiente. Lo dejamos enfriar. Una vez listo, llevamos a la nevera cubierto de papel film.
Para terminar nuestra tarta, desmoldamos al día siguiente si es posible, ya que reposar toda la noche ayudará a que la textura esté perfecta y se haya integrado bien con la base de galleta. Extendemos la mermelada por encima con una espátula pequeña o cuchara. Dejamos reposar un tiempo más en nevera.
Cuando la queramos servir, desmoldamos, emplatamos y añadimos unas láminas de ciruelas Metis y podéis decorarla con obles o con frutos rojos. Conservamos siempre en frío de 2 a 3 días.
¿Y tú, conocías esta variedad de ciruela? Estoy segura de que puede sorprenderte igual que me ha sucedido a mí. El sabor es delicioso al igual que la textura. Con esta tarta, llega un momento que no sabes si estás saboreando ciruelas o frutos rojos. Me recordaba el sabor un poco a la frambuesa aunque es más dulce. La hemos descubierto en familia y la verdad es que nos ha gustado. Podemos hacer más recetas con Metis y probar las otras variedades que presenta.
Vuelvo pronto con más recetas. Feliz Fin de semana del 15 de Agosto.
Un abrazo,
Maribel García 🍓







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